Las plataformas de software pueden convertirse en el hub financiero de sus clientes con cuentas, pagos y tarjetas integrados, siempre que el compliance se aborde desde el inicio.
homeowners communities managed
of property managers in Spain using it
reduction of banking cost for communities
.png)

Industry
Use case
Location
Las plataformas de software pueden convertirse en el hub financiero de sus clientes: ofrecer cuentas de empresa con IBAN local español, pagos y tarjetas dentro del propio producto, sin necesidad de pasar por bancos, herramientas de facturación y apps de gastos externos. Pero hay un freno habitual: el miedo a la complejidad regulatoria del reglamento PSD2 y a montar equipos internos de compliance para cada mercado.
Un proyecto de finanzas integradas o embedded banking funciona mejor cuando la conformidad normativa está integrada desde el principio. De esta forma, los equipos pueden innovar rápido sin cargar con el riesgo regulatorio. Este artículo explica la importancia del compliance en la industria fintech y, a partir de ahí, repasa los modelos posibles y qué se necesita para cumplir en cada uno de ellos.
Para efectuar transacciones monetarias sin constituirse como banco es necesario someterse al marco regulatorio rígido de las Entidades de Dinero Electrónico (EMI). Las EMI como Swan operan con mayor flexibilidad tecnológica que un banco convencional, pero tienen limitaciones fundamentales como la imposibilidad de otorgar créditos.
Las EMI se integran dentro del ecosistema fintech, que permite que las empresas tecnológicas almacenen fondos de clientes y realicen transacciones monetarias sin la estructura de un banco tradicional.
Las EMI operan bajo la directiva europea PSD2, que unifica criterios para garantizar procesos de pago digitales fiables, blindar al consumidor frente a posibles estafas y establecer las condiciones para que las nuevas firmas tecnológicas compitan de forma segura con la banca tradicional en la gestión de fondos.
El reglamento PSD2 se transpone a la legislación española a través del Real Decreto-ley 19/2018, que complementa la Ley 21/2011, específica para el dinero electrónico. Estas leyes establecen una vigilancia estricta coordinada por el Banco de España para mantener la integridad del sistema monetario. Las empresas deben cumplir con obligaciones operativas y de transparencia muy precisas:
Sin un equipo de prevención de blanqueo bien estructurado, la licencia corre riesgos de ser revocada por falta de vigilancia interna.
Una empresa no bancaria tiene diferentes opciones para incluir infraestructura financiera en sus plataformas respetando el reglamento PSD2 y las obligaciones del Banco de España:
Los requisitos y las responsabilidades varían en función del modelo.
Obtener una licencia para operar como EMI exige desembolsar una cifra fundacional de 350.000 euros como requisito mínimo de solvencia. El proceso para conseguir el permiso oficial y edificar la operativa necesaria suele tardar entre seis meses y dos años.
Esta opción brinda independencia operativa total, pero con un coste administrativo considerable. El nuevo departamento bancario de la empresa necesitará más atención y recursos que la innovación tecnológica.
Adquirir una estructura financiera ya operativa de una EMI validada permite evitar el recorrido burocrático inicial y acceder directamente a las funcionalidades de la fintech. Esta vía ofrece rapidez legal, pero te obliga a adoptar una tecnología que inicialmente no se creó para tu proyecto.
La Banca como Servicio o BaaS es una arquitectura tecnológica que permite a compañías no financieras integrar herramientas bancarias mediante interfaces de programación (API). En este modelo, te conviertes en un agente regulado bajo el amparo legal de una institución financiera autorizada, pero asumes una parte de las obligaciones recogidas en el contrato de BaaS.
Este formato resulta útil para algunos neobancos o firmas con necesidades normativas concretas, pero en las plataformas corre el riesgo de limitar la experiencia de usuario al depender de los procesos de validación y la arquitectura técnica del proveedor externo.
Las finanzas integradas o embedded banking incorporan servicios financieros en plataformas digitales ajenas al sector bancario para generar experiencias de usuario fluidas. Mientras el modelo BaaS te traslada parte de la responsabilidad como agente regulado, en este contrato el compliance recae íntegramente sobre tu proveedor. Los cobros y saldos son componentes orgánicos de tu herramienta, evitando procesos técnicos externos que interrumpan la navegación.
Al elegir un aliado estratégico en lugar de un proveedor técnico, puedes centrar tus recursos en la innovación tecnológica de tu solución.
Swan es una Entidad de Dinero Electrónico (EMI) autorizada en toda Europa. Como partner, puedes aprovechar esa licencia para integrar un hub financiero con cuentas, pagos y tarjetas en tu plataforma sin tramitar tu propia autorización ni montar desde cero un equipo interno de compliance y gestión de riesgos.
En la práctica, esto significa menos carga administrativa, costes recurrentes menores y un lanzamiento más rápido en el que tú mantienes todo el control de la experiencia de producto y de tu marca.
Más de 150 empresas de software utilizan ya nuestra licencia de EMI en toda Europa.
Cuando se integran funciones financieras en las plataformas de software, el cumplimiento normativo no puede considerarse una cuestión accesoria ni secundaria. Con un partner que te garantiza cumplir las normas desde el primer momento, puedes avanzar con mayor rapidez sin asumir riesgos regulatorios.
Al asociarte con un proveedor de finanzas integradas como Swan, tu empresa puede centrarse en su principal valor —sus servicios y la experiencia de sus clientes—, sin tener que lidiar con las regulaciones estrictas del sector fintech. El cumplimiento normativo no retrasa la puesta en marcha ni aumenta los costes operativos.
Summary
Success stories
To use Apple Pay you need a supported card from a participating card issuer. To check if your card is compatible with Apple Pay, contact your card issuer. Apple Pay is not available in all markets. View Apple Pay countries and regions. Features are subject to change. Some features, applications, and services may not be available in all regions or all languages and may require specific hardware and software. For more information, see Feature Availability.